Escribo con urgencia para reducir en todo lo posible el
daño: como un emético salvador de una intoxicación inesperada, como el
apresurado relato reiterativo y lleno de detalles agobiantes y minuciosos característico
del que acaba de vivir el susto de su vida en el que predomina el “casinolocuento”,
como un truco para poder más tarde dormir, como un intento de poner orden ante
lo inesperado improcesable, ..., como lo que quizás os está pasando a vosotras/os
ahora mismo.
¡Esto no se hace!. No es bueno enviarle a la gente un correo
con “bueno, bueno, bueno,..., adjunto archivo” sin antes hablar, por poco que
hubiera sido, aunque fuera por teléfono. O incluso quedar y hacer lo que
sabemos, preparar, mover la emoción un poco para facilitar el procesamiento
menos insalubre posible. No sé, avisar, aunque sea por compasión. ¡Qué costaba
avisar!.
Pues no. Es lunes. Abro el correo, elimino ofertas de
viajes, listados de pornografía, un par de ofertas de máster en psicología
clínica, y confiando en la remitente ¡ZASSS!. ¡ESTO!.
Casi onírico, surrealista, “desacougante”. Habla y se mira.
Observa y se observa.
Me identifico con ese público atento y me esfuerzo en imaginar
lo que siente. Me duele. Sé que no soy capaz de suponer siquiera lo que piensa
la figura del cuadro, salido de su marco, sostenido por un codo de contacto con
el atril, al modo de los recursos escultóricos realizados sólo al servicio de
la integridad de la pieza marmórea pero con aparente intención estética.
Pensé por un momento que no es bueno para un ser vivo
hacerse sombra porque entonces no crece y se condena a arrastarse en horizontal
obligado a la búsqueda de luz. Pero ese pensamiento necesita del ser vivo. Y lo
que hay en la imagen es un dios, ínfimo en términos relativos, pero dios al fín
y al cabo. ¿O no es cosa de un dios parecer terrenal ante míseros mortales
mientras en el mismo acto comunica que ya ha trascendido,...,o levitado? (que
no es lo mismo, pero dependiendo del estado se confunde).
Y ahora una observación impertinente: en ese lugar parece
haber más cuadros pero sólo uno es inevitable, si miras para delante, como se
debe aunque sea por educación. ¿O serán todos del mismo personaje?: ora a
caballo, un poco más allá con unos rayos en la mano, ora con un pendón
clavándolo en cualquier montículo de arena virgen, o ...(¡oh no!, me lo prohibo
como imagen, ¡hasta aquí!, faltaba más que hubiera uno que usara la técnica de
paños mojados, ¡insoportable!).
Ya me siento mejor. Y espero haber sido de ayuda.
Nota: Esta foto del líder se encuentra publicada en el último número de
Infocop, en el que también se incluyen cuatro fotos de rostros individuales de
las cuales dos más son de él mismo (50% de protagonismo, ¡ahí es ná!). Haciendo
un elemental análisis de contenido gráfico del número, si se observan las
restantes fotografías se verá que los roles desempeñados por los retratados en todas
las demás fotos colectivas reflejan horizontalidad entre los integrantes de los
grupos,..., excepto esta que nos catapulta al culto personal (si aún se
llevara, claro). Da que pensar sobre el consejo de redacción del órgano de
propaganda del Consejo de COPs. Qué cosas pasan. Y afuera más del 70% de
psicólogos en paro, y ahora no se mueve por ellos ni un dedo colegial.
¡Ah!, y no debe enfocarse esto desde la psicopatología, no
es narcisismo enfermizo, no, es un ejemplo de diversidad política.
Neurofox